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Paleontología Aplicada: Huellas

Podríamos decir que las huellas son tan variadas como cada pisada que cada individuo da en cada sustrato a lo largo de su vida.

Por suerte, en lo que se refiere a las huella de dinosaurio podemos agruparlas en dos grupos fundamentales: “Huellas tridáctilas” y “Huellas subcirculares”.

Las huellas del primer grupo, las de tres dedos, pertenecen a dinosaurios bípedos o que marchaban la mayor parte del tiempo a dos patas. Dentro de este grupo encontramos a los terópodos y ornitópodos.

El resto de huellas serían pues de perímetro subcircular y englobarían variando un poco el modelo prácticamente al resto de dinosaurios (de marcha cuadrúpeda).

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de trabajar con huellas, es como se nombra a cada dedo o dígito: Con números romanos siendo del dedo I el más interior y en sucesión; pulgar – I, índice – II, corazón – III, anular – IV y meñique – V.
La norma de reducción suele ser del exterior al interior, de tal forma que desde Ichtiostega y Acanthostega se pierden los dígitos VIII, VII y VI.

Huellas tridáctilas de terópodos:

La impresión corresponde a los dedos II, III y IV, ya que el dedo I permanece en alto al ser el más corto y no deja marca.

Los dedos son largos y afilados por la impresión de las garras.
El dedo II (interior) se suele curvar algo hacia dentro.
El dedo III (central) también suele curvarse y es el más desarrollado.
El dedo IV (exterior) suele aparentar separado del conjunto II-III y es mucho más recto.
La superficie plantar es larga y estrecha con un talón bien marcado. En la zona interna aparece con frecuencia un arco que junto con lo anterior puede ayudarnos a diferenciar una impresión izquierda o derecha.

huellas rioja1

Huellas tridáctilas de ornitópodos:

Los dedos son cortos, anchos y de aspecto rechoncho con el borde anterior redondeado a modo de pezuñas o cascos.
Los tres dígitos son muy rectos, con una superficie plantar ancha y un talón amplio y redondeado.
El aspecto general es de gran simetría (a diferencia con las de terópodo) y robustez más que de ligereza y se hace difícil discernir entre derecha e izquierda.

Huellas de terópodo (izquierda) y ornitópodo (derecha) procedentes de La Rioja

Huellas subcirculares:

Las mejor conocidas son las huellas de saurópodos, que resultan además ser yacimientos muy espectaculares.
Las marcas de las patas traseras, que salvando las posibles diferencias, se asemejan en esa forma general subcircular a las que también pueden dejar ceratopios y tireóforos en pies y manos. En el caso de los saurópodos, pueden alcanzar tamaños más que considerables, y contrastan con las dejadas por las extremidades anteriores, mucho más pequeñas y con forma de media luna: El borde anterior convexo y el posterior cóncavo.